Las cámaras de película de Antonio Vargas en un estante: una Sony Alpha, una Praktica MTL 50 con lente Pentacon 50mm y una Honeywell Pentax ES

La historia detrás de la cámara

Antonio Vargas, fotógrafo en Puerto Vallarta

Diseñador gráfico, treinta años en la hotelería del Pacífico mexicano, fotógrafo en Puerto Vallarta desde 2023.

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Soy diseñador gráfico de carrera y fotógrafo de tiempo completo en Puerto Vallarta desde 2023. Llegué a esta ciudad por primera vez en 1992 y he vivido en ella seis veces distintas, además de Los Cabos, Cancún, República Dominicana, Melaque y Querétaro. Fotografío propuestas de matrimonio, parejas, familias y embarazo en Bahía de Banderas y la Riviera Nayarit. Trabajo en español e inglés.

Empecé fotografiando cajas de fruta congelada

En 1993, recién casado y viviendo en Irapuato, trabajaba como diseñador gráfico independiente. No tenía presupuesto para contratar a un fotógrafo cada vez que un cliente necesitaba una imagen, así que compré una Praktica MTL 50 con un lente Pentacon de 50mm f/1.8 y empecé a generar mi propio material: etiquetas para pantalones, cajas de fruta congelada, carteles, publicidad.

Era otro tipo de arte, con reglas distintas a las de un cuadro: una imagen publicitaria que no atrapa la mirada simplemente no sirve, y lograr que alguien se detenga frente a una caja de fruta congelada es un problema de composición, de luz y de color. Fue ahí donde aprendí que una fotografía no se hace apretando el botón, se hace decidiendo desde dónde mirar.

Todavía la tengo. Está en un estante junto a las otras cámaras con las que he trabajado a lo largo de los años — entre ellas la Pentax que hubo en algún punto intermedio, y la Sony con la que entré al digital.

Antonio Vargas, fotógrafo en Puerto Vallarta

Crecí viendo cómo se construye una imagen

Mi papá fue Carlos Vargas Altamirano (Ajalpan, Puebla, 1925 – Tlalnepantla, Estado de México, 2019), acuarelista.

Durante mis primeros veinticuatro años lo vi trabajar. Salíamos al campo y a los pueblos cerca de la ciudad, y ahí lo veía hacer lo que después entendí que es la mitad del oficio: observar una escena y encontrar el ángulo. Tomaba fotografías como respaldo, volvía al estudio, armaba el boceto, resolvía la acuarela, la enmarcaba. En mi casa siempre hubo arte, y esa manera de ver es lo único que puedo decir con certeza que heredé.

Su obra está documentada en la Enciclopedia de México, en Seis siglos de historia gráfica de México, en los tres tomos de Artistas plásticos de México de 1975, 1977 y 1981, y en Quién es quién en México 1989–1990. En julio de 1988 presentó “La magia Chamula” en el Palacio de Bellas Artes con cuarenta acuarelas originales, convirtiéndose en el primer acuarelista mexicano en exponer de forma individual en ese recinto. Al año siguiente fue nombrado hijo predilecto de la ciudad de Tehuacán.

Hay algo en su vida que terminó repitiéndose en la mía sin que yo lo buscara. Antes de pintar, mi papá era agente de ventas en Gillette, y era bueno: ganó el premio nacional dos años seguidos. En 1965 renunció para dedicarse por completo a la acuarela, con seis cuadros pintados en dos años como todo punto de partida.

Cincuenta y ocho años después yo tomé la misma decisión, solo que me llevó bastante más tiempo llegar a ella. No lo planeé como un homenaje ni me di cuenta del paralelo hasta mucho después.

Seis veces en Puerto Vallarta

Llegué en 1992 a trabajar en un club de playa. Aquí conocí a la que sería mi esposa; nos casamos al año siguiente. Desde entonces hemos ido y vuelto seis veces.

Volví en 1995 y otra vez en 1997, las dos a la hotelería. En 1999 regresé como diseñador independiente. En 2009 me trajo de nuevo un hotel de la zona. Y en 2023 volví ya como fotógrafo.

Entre una estancia y otra viví en Los Cabos dos veces, en Cancún dos veces, en República Dominicana, en Melaque y en Querétaro — este último la única excepción, tierra adentro, en el Bajío. Casi siempre en hotelería, casi siempre en destinos de playa, y con frecuencia generando fotografía y video promocional para las propiedades donde trabajaba.

Eso es lo que quiero decir cuando digo que conozco esta bahía. No es una frase de sitio web: es saber a qué hora entra bien la luz en cada playa, cuáles se llenan en temporada alta, cuáles siguen tranquilas un martes de diciembre, y qué hacer cuando el cielo se cierra veinte minutos antes de la sesión.

2006, la era digital

En 2006 compré una Sony Alpha DSLR-A100 con un 18-70 y un 75-300. Fue mi entrada al digital, y durante los siguientes diecisiete años fotografié casi todos los días de descanso y buena parte de los eventos de los hoteles donde trabajaba. Nunca cobré por ello. Se acumularon miles de fotografías y cientos de videos.

Visto en retrospectiva, fueron diecisiete años de práctica sin la presión de tener que entregarle nada a nadie. No lo planeé así, pero es probablemente la mejor formación que pude haber tenido.

2023, cobrar por esto

Regresé a Puerto Vallarta en 2023 y decidí dedicarme a la fotografía de tiempo completo. Armé equipo profesional completo —cámara, lentes, flashes, tripiés, estabilizador— y me apoyé en mi concuño Alonso Reyes, de Alonso Reyes Photography, que lleva más años que yo fotografiando profesionalmente en esta ciudad.

Eso aceleró todo. Aprender un equipo nuevo es cuestión de horas; aprender a leer la luz de un destino específico —el contraluz de las cinco y media en Conchas Chinas, el reflejo del agua en Los Muertos, lo que hace el atardecer detrás de Punta de Mita— toma temporadas. Tener a alguien que ya lo sabía me ahorró años.

Hoy seguimos haciendo equipo cuando una sesión necesita segundo fotógrafo o video, y he colaborado con él en bodas en esa misma función, aquí y en San Francisco, California.

Cómo trabajo hoy

Fotografío propuestas de matrimonio, parejas, familias y embarazo, en Puerto Vallarta y la Riviera Nayarit. Trabajo solo, salvo cuando la sesión pide más manos. Hoy trabajo con una Fujifilm X-T5.

Entrego todas las fotos utilizables de la sesión, editadas, en un máximo de 72 horas hábiles. No cobro por foto ni por persona hasta ocho personas. No pido anticipo: puedes pagar al terminar, cuando ya viste que la sesión salió bien.

Hablo y escribo español e inglés.

Hagamos unas fotos

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